Los tres elementos del carisma

¿Qué es ser carismático? Ser carismático es ser más inspirador, más persuasivo y más influyente.

Una de las virtudes de las personas carismáticas es ser capaces de hacer que los demás se sientan especiales mediante comportamientos muy concretos.

Nadie nace carismático, el carisma se practica y se aprende.

Los tres elementos del carisma

El carisma depende de tres elementos: presencia, poder y calidez.

La presencia es el primer elemento fundamental, ya que las personas notan cuando estamos atentos, al igual que notan cuando estamos ausentes y desatentos, ya que a través de nuestro cuerpo e involuntariamente, lo transmitimos.

Esta falta de atención en la conversación puede hacer que la otra persona se sienta afectada y nos perciba como personas poco sinceras, por lo que posteriormente se producirá una falta de confianza, lealtad y compenetración con la otra persona. Si esto ocurre, si la gente nos percibe como alguien que crea desconfianza, será casi imposible que seamos carismáticos.

Estar presente significa ser consciente de lo que ocurre en cada momento, prestar atención a lo que sucede, a un hecho concreto, en lugar de ser solo conscientes de nuestros propios pensamientos. No es fácil permanecer plenamente en el presente porque :

  1. Nuestro cerebro está programado para prestar atención a nuevos estímulos, por lo que nos distraemos con facilidad, cualquier estímulo intenta captar nuestra atención.
  2. El suministro constante de estímulos puede llevarnos a un estado de atención parcial continua, de modo que siempre estamos parcialmente distraídos.

Para estar presente, hay una serie de técnicas que son muy útiles y pueden ayudarte:

  • Estar físicamente cómodo: si no te gusta tu ropa, si estás cansado, si te sientes agobiado por el calor… no estarás bien. Debes tratar de sentirte cómodo en el lugar al que vas, de lo contrario será más difícil estar 100% atento a la conversación.
  • Estar aquí y ahora: si tienes problemas que no pertenecen a la situación que estás viviendo en ese momento, puede ser que cuando los demás te expliquen las cosas y te hablen, no pienses en ellos, sino en tu problema personal. Esto te perjudicará. Tienes que centrarte en lo que vas a hacer, en la conversación que estás manteniendo.
  • Apagar el móvil: Las nuevas tecnologías nos han hecho tan dependientes de ellas que tenemos que utilizarlas innecesariamente. Cuando quieras concentrarte en un aspecto concreto, deja de lado todo lo que te distraiga, especialmente el teléfono.
  • La mirada: este aspecto es básico, porque la mirada siempre lo dice todo, la mirada respira sinceridad. Si mira a los ojos de la otra persona, esta se sentirá más segura porque percibirá que lo hace con el corazón.
  • Escucha activa: su cuerpo es un claro reflejo de su escucha. Cuando somos conscientes de algo, como una conversación, la forma en que reaccionamos define el tipo de escucha que tenemos.
  • Preguntas aclaratorias: Hacer preguntas sobre el tema para aclarar conceptos demuestra nuestra presencia y atención a la información que recibimos.
  • Evite los gestos innecesarios: una reacción exagerada genera incertidumbre y rarezas, efectos que no ayudan a entender que está presente.
  • Esperar: Las respuestas que demos deben ser reflexivas, esperar unos segundos antes de contestar sugiere que estamos interesados y que hemos estado atentos a lo que nos han transmitido.

Un ligero aumento de nuestra capacidad de estar presentes puede tener un efecto significativo en quienes nos rodean. Si conseguimos tener unos momentos de presencia plena de vez en cuando, conseguiremos un gran progreso y un gran efecto.

El poder se entiende como la capacidad de afectar al mundo que nos rodea y de influir en los demás, ya sea por medios financieros, intelectuales, sociales o físicos. De esta definición podemos deducir que vemos a otras personas poderosas porque son capaces de influir en el mundo que nos rodea. Por eso la gente busca pistas sobre el poder de un individuo en su apariencia, en su lenguaje corporal y en la forma en que los demás responden a él.

Todo líder debe, de alguna manera, ser poderoso, pero no es tan sencillo como parece. Llegar al poder es un proceso lento en el que hay que trabajar y, una vez conseguido, hay que mantenerlo. He aquí algunas técnicas que pueden ayudarnos a hacerlo:

  • Aumentar la confianza en uno mismo: es esencial sentir que se tiene poder, si uno mismo no cree que lo tiene, ¿quién lo va a tener? Debemos confiar en lo que pensamos, decimos y hacemos, debemos tener más confianza en nosotros mismos.
  • Saber un poco de todo. Debemos ser conscientes de los hechos que suceden, nos pueden afectar, también debemos conocer el pasado, para no caer en los errores ya cometidos por otros. Estar informado y conocer un poco todo lo que nos rodea y afecta es esencial si queremos ser un líder y tener poder.
  • Gozar de buena salud física. Si no estamos cómodos y sanos, puede que los demás no nos tomen en serio. Cada persona con poder da una imagen de sí misma y de lo que representa.
  • Hable despacio y con calma. Es esencial saber medir las palabras y expresiones que pronunciamos, cada persona poderosa es clara y concisa. No queremos provocar malentendidos ni tergiversar lo que decimos, así que debemos expresarnos, hablar alto, claro y despacio.

En resumen, el poder podría definirse mediante tres conceptos: la estética, las reacciones de los demás y el lenguaje no verbal.

La calidez humana es la voluntad de ser amable con los demás. Esta cualidad nos indica si esa persona querrá utilizar su poder a nuestro favor o en nuestra contra. Esta cercanía se mide más directamente que el poder, preferentemente a través del lenguaje corporal y el comportamiento.

Podríamos decir que la calidez es una combinación de amabilidad, altruismo, benevolencia y la voluntad de causar un impacto positivo en nuestro mundo hacia otros seres. Todas estas cualidades son casi imposibles de reivindicar, por lo que es muy difícil fingir calidez.

Antes de intervenir con los demás, debemos tener confianza y estar seguros de nosotros mismos; si no creemos que tenemos calidez, no lo tendremos; si, por el contrario, creemos que lo tenemos, llegaremos lejos. Para ello, podemos hacer diferentes ejercicios en los que identifiquemos algunos aspectos positivos que tenemos o cosas que nos han pasado y pensemos en cómo transmitirlos a los demás.

El carisma puede ser muy útil para desarrollar un liderazgo eficaz y aunque hay que pagar ciertos costes dependiendo del tipo de carisma que se quiera ejercer. Los líderes eficaces deben comprender el tipo de carisma que tienen y las desventajas asociadas a él. Los buenos líderes deben fomentar su tipo natural de carisma y desarrollar formas alternativas.

5 de septiembre de 2021
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